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Cursa de la Mercè 2013

Esta no va a ser una de las entradas “medio normales” que va teniendo este blog. Tampoco quiero que lo sea. Y es que estoy mosqueada. Mucho. Tanto, que ni foto voy a poner. Conmigo misma por esperar otra cosa y con la riada de gente un poco cabezona (por decirlo de alguna manera) que me fui encontrando ayer en la Cursa de la Mercè. Es la primera y creo que la última vez que participo en esta carrera. Mis razones (seguro que completamente injustificadas, sin razón, objetivas y de runner de mierda, pero mías) son éstas:

1.- Algunos somos bastante muy torpes. Por eso, si en la trasera del dorsal pones los cajones de salida ordenados uno detrás de otro, no me molesto en pensar que al llegar al final de la avenida Maria Cristina tengo que escoger izquierda o derecha. Simplemente voy detrás del cajón rosa, busco el negro y… sorpresa. No está. Así que me quedo en el blanco, con toda esa gente sin dorsal, que va a pasar el rato, que va a caminar, que… Uy, que esto es para otro punto.

2.- Gente. Demasiada gente. Demasiada gente que no va a correr. En serio. Ya sé que vale sólo 3 euros y que la camiseta solía molar mucho (no como el truñaco de este año), pero si no vas a correr, joder, al menos no molestes. Intenta ponerte al final de todo, no molestes a nadie y no entorpezcas el paso. No es tan complicado. Evitarás que gente como yo, que va con buena voluntad y sin creerse un crack, se moleste y se frustre. Porque lo de tener que ir parando en seco cada 3 segundos es molesto, a la larga hace daño y encima te va mosqueando cada vez más. Si sólo quieres caminar, hay un montón de caminadas populares a lo largo del año que son mucho más adecuadas para lo que tú estás buscando.

3.- Niños. Está genial que quieras llevar a tu peque a hacer carreras, pero seguro que las hay adaptadas a su edad, con más niños, donde se lo pasará mucho mejor y encima le darán la merienda y un premio al final. Ten un poco de sentido común. Ah, y si no corres a menos de 5.10 el kilómetro, no tiene ningún sentido que vayas empujando un carrito de bebé. De verdad, sólo molestas. ¿En serio no puedes dejarlo con alguien una par de horas?

4.- Gente sin dorsal, con perros, en patines, disfrazada, en fin. Para qué más detalles.

5.- Agua de coco. ¿De coco? ¿En serio? Dame un Aquarius, pero no me des ese potingue asqueroso…

Podría extenderme en varios puntos más, pero no merece la pena. De esta experiencia he aprendido que voy a intentar evitar este tipo de carreras multitudinarias con chorrocientos mil corredores, porque no son cómodas, no suelen ser las mejores para bajar tiempo, y… y eso. Que no vuelvo más.

Hasta el año que viene.

 

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Cursa Popular Matadepera 2013

El pasado Sábado 31 hice el que sería mi primer test para mi primera temporada como runner cochiner. Y vaya prueba. La típica frase si lo sé, no vengo no dejó de repetirse en mi cabeza durante varios kilómetros del recorrido. Al lío.

No voy a cometer el error de criticar la organización siendo mi primera carrera de la temporada y también la primera en la que me tomo en serio los servicios que me gustaría que me dieran por el precio que he pagado, pero me lo apunto para próximas crónicas de carreras que os deje por aquí. Sólo diré que los voluntarios fueron muy majos y que me imagino que hicieron todo lo que estaba en sus manos para que estuviéramos todos atendidos.

Total, que a las 18.30 allí estaba esta cochiner, en la zona de salida, rodeada de 600 ti@s más que saben a lo que van. Yo no tenía ni idea de lo que me iba a encontrar. Durante los días anteriores intenté encontrar la altimetría de la prueba en Internet pero me resultó imposible. Craso error. La carrera fue un rompe piernas de principio a fin (y menos mal que acababa en cuesta abajo). Me planteé volver al sofá en cuanto una runner muy experimentada me comentó que “deberías haberme pedido consejo. Jamás le diría a nadie que hiciera esta cursa siendo tan novata“. Mierdamierdamierda…

Gracias Google Maps por recordarme las cuestacas

Si os acordáis el viernes os comentaba que temía encontrarme con unas cuestacas de la muerte y así fue. Mi cuerpo pedía parar a cada paso que daba, especialmente en los dos últimos kilómetros, pero paso a paso y a ritmo de tortuga con resaca me planté en la meta en 1 hora 6 minutos, acompañada de mi BigBro, que chulo como él solo, volvió a buscarme una vez había cruzado la línea de meta. ¡Un grande! 

En resumen, mi marca fue una castaña como un piano pero estoy muy orgullosa de ella. En 5 semanas de entrenamientos cortos he conseguido enfrentarme a una carrera de 10 kilómetros con unos desniveles considerables, que comparados con el Paral.lel (que es como la gran cuestaca runner) son el Himalaya. En resumen, una buena manera de poner a prueba mis piernas, pero más mi cabeza. Empieza la temporada.